Anaterapia Natural

Comunicación con Gorila en el Zoo de Barcelona

En este artículo deseo compartir con vosotros la comunicación que realicé con nuestros hermanos gorilas en el zoo. Espero que abra corazones, consciencias y esperanza para poder cambiar su situación. Una vez más yo aprendí de ellos. Me arrancaron ese disfraz enorme de ego y viví la humildad y el respeto verdadero, aunque solo fuera unos instantes:

COMUNICACIÓN ANIMAL

Al acercarme al recinto hay una pareja cogida de la mano. La chica le dice a él:

– ¡Mira, mira, si se limpian! (como sorprendida de que se limpien)

Una hembra de gorila se está revisando el pelo, y se quita algunos trocitos de suciedad cerca de su brazo. Está comiendo unas hojas de lechuga.

-¿Tú qué haces aquí? – Pierde el interés en la lechuga y la tira con desilusión.

Me quedo de piedra ante su pregunta. No me sale una respuesta. Ella tiene cara de tristeza, acaba marchándose hacia el fondo.

-Las personas atosigáis. Ellos solo quieren tener su momento de éxito. Sentirse cerca “del poder del gorila”, exitosos de estar aquí y vuelven a invadir el siguiente rincón.

En ese momento me quedo reflexionando y observando la realidad de sus palabras. Me quedo unos minutos sola, en silencio. Pero en pocos minutos veo la gente del fondo del camino que se acercan a donde me encuentro yo, creyendo que verán algo. Desde mi esquina en realidad no se veía nada. Tan solo estoy esperando paciente, mientras escribo a que me hablen. Las personas que buscan ver algo se van desilusionadas de mi lugar.

Uno de los miembros de la familia, aún cachorro, camina por mi lado. Un chico joven que se acerca pica el cristal para llamar su atención. En ese momento vuelve a aparecer la hembra adulta por detrás del pequeño:

– Creéis tener mucho valor, pero quisiéramos veros valientes sin cristal entre vosotros y nosotros.

En ese momento me mira fijamente con sus ojos entristecidos.

– Los tiempos cambiarán.

Me doy cuenta de la estructura que hay en el núcleo familiar. Y de lo importante y natural que es ésta estructura para ellos.

De repente viene a mi la imagen de un limón. No sé a qué viene.

Vuelvo a conectar con la hembra.

Quiero hablar con vosotros más, pero me es imposible con tanta gente.

– No importa lo que quieras.

En ese momento se pone delante mío, se sienta y me mira.

Siento como un amor manchado de tristeza por parte de las dos. Una especie de reconocimiento ante el agravio que les estamos causando. Algo muy grande. Un poder entre ella y una culpa por parte de mí.

– Te respeto y te amo. Lo siento mucho.

La gente seguía acercándose, hablando, riendo y marchando, constantemente, sin cesar. Me distraía muchas veces y me era imposible concentrarme.

Seguía viendo en ellos mucha tristeza e incomprensión.

– Bien, no puedo hacer otra cosa que preguntaros. ¿Qué puedo hacer por vosotros desde aquí y ahora?

– Puedes permitir que los demás conozcan esta realidad. Haznos llegar a tu público. Necesitamos más verde, ESTO es una PARED. Somos Seres de INTERIOR.

(Me enseña el bosque, las plantas rondeándoles…). Entiendo que son seres de montaña cuando se refiere a Interior.

Volví a mirar al joven, y no soportaba conectar con sus ojos de pena.

La hembra estaba presente todo el rato, desde la lejanía o desde sus movimientos. En ese momento, regresó donde me encontraba y volvió a sentarse, esta vez sin nada entre las manos.

Me fijé en su cuerpo y vi sus pechos.

– Tienes los pechos igual que yo, pero más morenos.

Ella no se incomoda, parece acostumbrada a que la miren. Es totalmente consciente de su cuerpo y de todas sus partes. Sabe que somos casi iguales en morfología y parece que me invita a mirarme mi propio cuerpo.

– Vosotros os tapáis. Y no veis. Pero ¿Dónde está la diferencia?

Me doy cuenta de que no hay casi ninguna… Esto me acerca aún más a ella, a sentirla como hermana.

-¿Cuál es vuestra misión?

-¿Me lo preguntas a mi? Hemos venido a VIVIR. ¿Qué crees que has venido a hacer tú?

Entonces veo a mi ego, recreándose en mi trabajo, esperando aprobaciones y aplausos. Me doy cuenta que mi propósito de vida es vivir. Como dice ella.

Entonces mi servicio se convierte en acto honesto, totalmente entregado a ellos.

Ella ve en mi ese cambio. Tengo una sensación gloriosa y humilde dentro de mi barriga, difícil de explicar.

Está dispuesta a hablar:

-Comunícate con nuestros hermanos de la selva. Diles que se refugien profundamente. Estamos…

De repente una familia viene y me interrumpe; un niño que cae torpemente sobre mis rodillas apoyadas en el suelo.

-¡¡Aarrgggg que rabia!! ¡Me está costando muchísimo comunicar con tanto gentío! Parece que los animales más populares son los más difíciles de comunicar por el público incesante que me interrumpe los pocos momentos de tranquilidad que construyo con ellos.

En ese momento la hembra se marcha hacia otro lado y yo también me levanto dispuesta a abandonar ese sitio y despejarme andando hacia otro lugar. Rodeo el recinto y veo al macho alfa refugiado en una esquina con sombra.

– ¿Puedo hablar contigo?

– ¿Para qué quieres hablar?

– En ese momento vuelvo al origen de la honestidad y la humildad que me había enseñado la hembra. Él responde:

-El humano nos ha hecho mucho daño y nos sigue haciendo daño. Todas estas experiencias que estáis labrando solo os están perjudicando. Habrá un asunto pendiente entre vosotros y nosotros, y no sabréis cómo actuar. Observar las relaciones que estáis estableciendo con vuestro entorno. Así os tratáis a vosotros mismos.

Detrás de mi invaden una familia de 3 parejas jóvenes con 6 niños. Algo desaliñados, maleducados, chillones y guarros ( iban gritando, tirando servilletas y cañas por el suelo). Me sorprende la manera en que han invadido el espacio con sus carritos y dejan a los niños precipitarse ante los cristales pegando golpes y patadas.

-Mira esos cachorros, mira nuestros cachorros. Nuestros hijos aquí no están bien. Los habéis separado de la fuente pero nosotros somos su protección.

Me siento tan incomoda… es que tampoco puedo estar aquí…

– No nos importa que estés o no estés. Importa transmitir el mensaje. Y desde casa lo puedes hacer. Has venido aquí por voluntad propia.

En este sentido comprendo que es responsabilidad mía esta experiencia y que desde mi decisión de haber entrado al zoo he de apechugar con las consecuencias.

-Comprendo. Quisiera profundizar más en tu mensaje, y quedarme más tiempo a vuestro lado.

-Trabajarás esto en otra ocasión en un futuro. Ahora el mensaje ya te lo hemos dado. Es sencillo y claro. Abrir vuestras puertas. Abrirnos las puertas y dejarnos donde la tierra nos acoja y nos Ame.

Entre tu especie y la mía hay mucho que sanar. Tenemos un asunto pendiente y nosotros seguiremos esperando el cambio. Pon tus palabras a mis mensajes, para que los tuyos entiendan. Tenemos que perdonarnos. Vosotros No tenéis ojos, porque os los han quitado. Pero VER, podéis ver. Y lo que veis es vuestra obra construida y hecha real. Por mucho que os duela. No sois nada. No sois Dios; Sois parte de todo, igual que nosotros. Vuestra existencia no es superior a la nuestra, ni a la de cualquier otro. Tenéis que comprender esto YA.

Marché del lugar entre entristecida y agradecida por la experiencia. Quedó grabado en mí la frase: Vosotros No veis. Pero, ¿dónde está la diferencia?

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